Archivo | julio, 2014

La vida que quiero

28 Jul

Tengo 23 años, acabo de terminar la universidad y me estoy iniciando en el mundo laboral. Más allá de lo que me sucede actualmente, quiero describir la vida que me gustaría tener dentro de 15 o 20 años. Una idealización de lo que me gustaría tener y hacer en un futuro próximo. A ver si así me esfuerzo lograr algo de eso. Empecemos con la lista.

– Tener un trabajo ligero y que me guste hacerlo, que no me someta a estrés y que me dé ingresos aceptables. Tal vez una empresa.

– Tener hijos, jugar con ellos, dedicarles tiempo. Asegurarme de que tengan una buena educación.

– Comprarme una casa, en un barrio tranquilo. No estáría mal frente a un parque. Que la casa tenga su respectivo garage para guardar mi futuro auto. También sería bueno tener un jardín con plantas a las que tenga que darles cuidado. Al parecer tendrá que ser grande la casa.

– Que mi madre se encuentre bien de salud, totalmente lúcida, almorzar con ella los fines de semana, que visite continuamente a sus nietos en mi casa.

– Tener el tiempo y la tranquilidad como para desarrollar mis hobbies como leer, ver películas, ir al estadio, etc.

Es muy probable que no consiga todas estas aspiraciones, tal vez solo consiga algunas, o una. En fin, lo estuve pensando ayer en la noche mientras no podía dormir y ahora se me dio por escribirlo. Chau.

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Adiós Lima

23 Jul

Qué bonito es salir de vacaciones y viajar, conocer nuevos lugares, disfrutar de esos momentos con tus seres queridos, luego volver casa y ver las fotografías tomadas mientras compartes las memorables anécdotas.

Pero qué pasa cuando ese viaje no es por motivo de vacaciones, al que no vas acompañado, y lo peor de todo que no tiene fecha de retorno.

Si bien mi jefe ya me mandaba esporádicamente a supervisar el proyecto de Cañete, a esos viajes en los que salía tempranísimo de mi casa, disfrutaba de la visita y regresaba ese mismo día al atardecer con un paquete de chocotejas para mi mamá y  mi hermano, no fue hasta a la reunión de fines de marzo en que me dio la noticia.

– Dave, necesitamos más control en el proyecto, necesito que te quedes permanentemente en Cañete- Me dijo calmadamente. – ¿No tienes problema, no? Termina de arreglar tus papeles de la universidad de una vez.

Le respondí que no había problema con voz baja e inconscientemente, aunque ya me había advertido que trabajaría en provincia en algún momento, no pensé que eso se daría tan pronto. Se me cruzaron muchas ideas por la cabeza en ese instante, por una parte lo asumía como una aventura en la que viviría una experiencia osada a mi temprana edad, apenas había terminado la universidad hacía unos meses, y por otro lado tenía el temor inherente a una partida prolongada y el abandono de mi casa, de mi mamá.

– Perfecto. Te vas después de semana santa. Anda buscando cuarto.- Sentenció.

Soledad

23 Jul
Soledad al maximo, es de noche y camino por la casa de alquiler que está vacía, estoy en una provincia que no es la mía. No tengo sueño. Medito acerca de mi vida.
 
Recuerdo que alguien me dijo que estaba ahorrando dinero para comprarse un celular costoso, no me parecía descabellado, quién no quiere algo de tecnología que le permita estar a la moda y disfrutar de eso. Sin embargo, justo ahora, entre estas cuatro paredes, lejos de mi famlia y mi casa, me doy cuenta de que un smartphone o un auto bonito, solo puede ser un medio. Un medio para comunicarte con gente, o para viajar a un determinado sitio. Para ir a ese lugar donde está lo que realmente quieres.
 
Trataré de vivir un poco más alrededor del fin, y dejaré que los medios caigan por sí solos.