Archivo | abril, 2013
Minientrada 3 Abr

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Desde que me empezó a salir vello facial allá en la pubertad me he afeitado con regularidad, al principio lo hacía poque me parecía una novedad, quería aprender a usar la hoja de afeitar y demostrarle a mis primos mayores que ya era grande como ellos. Después que pasó esa moda lo seguía haciendo pero ya por costumbre, sin pensar que cabía otra posibilidad, que si no lo hacía tendría un aspecto desaliñado y que ninguna chica querría darme siquiera un beso en la mejilla por no sentir los incones, hasta que un día me cuestioné estos argumentos y recordé que en tiempos antiguos la barba era un signo de sabiduría y que incluso muchos de los personajes que admiro la usan, no sé porque antes no me percaté de esto. Fue así como decidí dejarme crecer la barba y un poco del bigote, de una manera ordenada eso sí, nada de look de talibán, ni tan sutil tampoco, incluso me compré una tijera especial para darle estilo, eventualmente me encariñé con mi nuevo aspecto y estaba a gusto.

Sin embargo hace unos días conocí a una chica guapa, es tres años menor que yo, pero por ser delgada parece menor incluso, a eso le podemos sumar su actitud un poco infantil pero divertida. Luego de entablar amistad me decidí a invitarle a salir,  pero antes me di cuenta de que había un incoveniente, si estando afeitado la gente me dice que tengo apariencia de mayor, ahora que uso barba se agrava la situación, la diferencia de tres años que tengo con ella se convierte en seis o siete. De esta manera no tengo opciones, temo que la chica solo me vea como a un señor sabio al que puede pedir consejos, así que he decidido afeitarme por completo la cara. Aunque siento que esto traiciona mis principios, creo que la chica delgada, de ojos claros y cabello lacio, lo vale.

 

Adiós vacaciones

1 Abr

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Mañana empiezan las clases y no estoy entusiasmado, por el contrario, no entiendo cómo hay gente que afirma que se aburre durante las vacaciones y que cuentan los días para regresar a clases. Acaso no tienen pasatiempos, lugares nuevos por visitar, novelas que leer o releer, nueva música por descubrir, ver películas que te habías propuesto y que ahora te arrepientes de no haber apuntado sus títulos para recordarlas. Me dirás que esto lo puedo hacer también durante el tiempo de clases, y tal vez tengas razón, pero no lo haré con la tranquilidad requerida y no lo disfrutaré a plenitud. Crees que soy vago porque siempre quiero estar de vacaciones, yo no quiero pensar eso, me atemoriza, y por eso tomaré lo escrito como un berrinche mío por tener que levantarme mañana temprano para alistar mi mochila, afeitarme la barba y salir a estudiar.